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30 jun. 2010

RESEÑA DEL LIBRO: LA ARGENTINA FASCISTA

Nombre completo: La Argentina fascista. Los orígenes ideológicos de la dictadura.
Autor: Federico Finchelstein. 
Editorial: Sudamericana.
Edición: Primera Edición. Buenos Aires. 2008.
Colección: Nudos de la Historia Argentina.
Director de la colección: Jorge Gelman
Paginas: 224.
Precio: 45 $.

¿Qué fue la Argentina fascista? ¿Qué importancia tuvo (y tiene) el fascismo en la historia patria? ¿Cuál fue la relación política e ideológica entre fascismo, militarismo y religión católica? ¿Cuál fue el itinerario de la idea fascista a través del siglo pasado? ¿Cuáles son los orígenes ideológicos de la dictadura? La presente obra analiza la historia de estas inquisiciones, desde sus comienzos con la reformulación del nacionalismo de forma autoritaria, xenófoba y “cristiana” hasta su literalización en los campos de concentración de la última dictadura militar. Mussolini mismo tuvo grandes designios para el desarrollo del fascismo en la Argentina. Los sectores autodenominados nacionalistas intentaron, a su manera, llevarlos a cabo durante las primeras décadas del siglo pasado y las consecuencias de sus actos tiñen de pardo nuestra historia. Sólo los grupos “nacionalistas” se definieron como fascistas, y sin embargo, la influencia de su fascismo se siente todavía en la Argentina. Este libro explora las razones históricas de esta pervivencia ideológica en el siglo XX, desde la aparición de los primeros grupos de extrema derecha a la ideología de la dictadura procesista. Analiza asimismo las relaciones ideológicas entre peronismo y fascismo, los antecedentes nacionalistas de las organizaciones terroristas de extrema derecha de los ´60 y ´70 y la importancia del antisemitismo en la Argentina fascista.

Federico Finchelstein: Doctor en historia por Cornell University. Es profesor en The New School en Nueva York. Ha enseñado en Brown University y ha publicado más de cincuenta artículosy reseñas en revistas especializadas y libros colectivos en Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica, Italia, Israel y Brasil. Es autor de Fascismo, Liturgia e Imaginario. El mito del general Uriburu y la Argentina nacionalista (Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2002) y compilador de El Holocausto, los alemanes y la culpa colectiva. El debate Goldhagen (Buenos Aires, Eudeba, 1999).

Mi opinión: Un tema tan complejo y tantas veces estudiado es difícil de resumir en una obra tan breve. Aunque este libro de la colección Nudos de la Historia Argentina presenta las características de los libros que la componen, es una interesante obra que se caracteriza por su simplicidad y breve estructura. Sólo la componen seis capítulos: Orígenes de la Argentina nacionalista; La ideología fascista católica en la Argentina; Antisemitismo, sexo y cristianismo; Peronismo y fascismo; La Argentina fascista, de Tacuara a la Triple A; y La ideología de la dictadura.
Como se observa en los títulos de los capítulos, el autor a considerado oportuno tomar cuestiones claves de un largo proceso que culmina con el último golpe militar en nuestro país y que han marcado al imaginario social de la sociedad en los últimos 60 años, aunque temporalmente se aborda la problemática desde los años 20 y 30 del siglo XX.
Es particularmente interesante el análisis que hace Finchelstein sobre el antisemitismo en la Argentina.

RESEÑA DEL LIBRO: ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!

Nombre completo: ¡Mueran los salvajes unitarios! La Mazorca y la política en tiempos de Rosas.
Autor: Di Meglio, Gabriel.
Editorial: Sudamericana.
Edición: Primera Edición, Buenos Aires. 2007.
Colección: Nudos de la Historia Argentina.
Director de la colección: Jorge Gelman
Paginas: 216.
Precio: 45 $

¿Qué fue la Mazorca? ¿Cómo funcionaba la organización que protagonizó el terror en Buenos Aires en 1840 y 1842? ¿Quiénes eran los mazorqueros? ¿Cuál fue la relación entre ellos y Juan Manuel de Rosas? Este libro busca explicar esos interrogantes, explorando las características y la actuación política de la Mazorca y de la Sociedad Popular Restauradora (el club político rosista del cual aquélla fue una especie de brazo armado). La lucha entre los federales que consolidó el poder de Rosas; el papel fundamental de su mujer, Encarnación Ezcurra, como líder popular; las diferencias de la Mazorca con la policía, el ejército y la milicia; la espiral de violencia en la que se sumergió Buenos Aires -junto al resto de la Confederación y toda la región rioplatense- a partir del bloqueo francés de 1838; los aspectos religiosos, republicanos y clasistas del rosismo en los que se insertó el accionar de la Mazorca, son tos temas que se narran en este relato, que se ocupa de una de las etapas más complejas de la historia argentina.

Gabriel Di Meglio: Historiador doctorado en la Universidad de Buenos Aires, institución en la que también obtuvo los títulos de profesor y licenciado en Historia. Es investigador del CONICET con sede en el Instituto de Historia Argentina y Americana "Doctor Emilio Ravignani" (UBA) y docente de Historia Argentina I (1776-1862) en la carrera de Historia de la UBA. Integra el consejo editorial de la revista Nuevo Topo y es miembro del grupo Eternautas. Es autor del libro ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución de Mayo y el rosismo (2007) y de diversos artículos sobre la misma temática en libros y revistas.

Mi opinión: Este libro, como los que pertenecen a la colección Nudos de la Historia Argentina, tiene la particular característica de presentar una fácil lectura, breve extensión, y abordar temas que son ampliamente tratados por historiadores y especialistas en historia. Sin embargo, la redacción del autor construye una nueva visión acerca del objeto de análisis (la Mazorca y la política durante el rosismo), que nos hace pensar cuestiones analizadas muchas veces de forma más inteligible. Esto hace que despierte el interés del lector sobre cuestiones particularmente interesantes, especialmente cuando se refiere al vínculo de Encarnación Ezcurra (mujer de Rosas) con los sectores populares fieles al "Restaurador de las Leyes".
El análisis que Di Meglio realiza del contexto histórico, especialmente de Buenos Aires, las relaciones exteriores a partir de 1838 y las consecuencias en todos los órdenes de la sociedad que genera el bloqueo francés, el "Terror", es, a pesar de su simpleza, muy bueno.
Todo aquel que lea este libro, seguramente, sentirá un gran gusto al hacerlo, porque podrá comprender una época tan compleja en una "completa síntesis". Es especial para acercar la historia al público no especializado en este tipo de temáticas.

RESEÑA DEL LIBRO: EL PROYECTO DESARROLLISTA EN LA ARGENTINA Y BRASIL: FRONDIZI Y KUBITSCHEK


Nombre completo: El proyecto desarrollista en la Argentina y Brasil: Frondizi y Kubitschek.
Autor/a: Kathryn Sikkink.
Editorial: Siglo Veintiuno Editora Iberoamericana.
Edición: Primera Edición, Argentina. 2009.
Traducción: Leandro Wolfson.
Colección: Historia y Política.
Director de la Colección: Juan Carlos Torre.
Páginas: 323.
Precio: 58 $

El libro de Kathryn Sikkink que se publica en traducción ha sido una referencia ineludible en los estudios sobre el proyecto desarrollista que inspiró las presidencias de Arturo Frondizi en la Argentina y Juscelino Kubitschek en Brasil y las acercó en un objetivo común: hacer que sus países ingresaran al futuro como potencias industriales modernas. Fruto de una amplia y rigurosa investigación, la obra de Sikkink se benefició con el testimonio directo de protagonistas principales de esa experiencia de tan amplias resonancias en la América Latina contemporánea. En sus líneas generales, dos fueron las preguntas que le sirvieron de hoja de ruta: ¿por qué se adoptaron en Brasil y en la Argentina políticas similares de corte desarrollista? y ¿por qué esas políticas siguieron una trayectoria tan diferente en ambos países? La primera hace referencia al papel que desempeñan las ideas, un tópico a menudo soslayado en los análisis de los procesos decisorios. Al respecto, la autora destaca que las ideas desarrollistas constituyeron en los años cincuenta y sesenta una respuesta innovadora a las restricciones y oportunidades que ponía el sistema internacional a los países emergentes. La segunda pregunta busca iluminar la incidencia que tienen las instituciones estatales y las alianzas políticas en la implementación de las ideas. Vistas desde este ángulo, las dos gestiones fueron claramente contrastantes: Kubitschek consiguió un amplio apoyo y pudo llevar a la práctica la mayor parte de sus iniciativas durante su mandato; Frondizi fue depuesto por un golpe militar, tras haber perdido el respaldo de muchos de sus partidarios iniciales e interrumpido su programa de desarrollo. En el prefacio escrito especialmente para esta edición Sikkink destaca que, en momentos en que los países de América Latina buscan reencontrar un proyecto nacional de desarrollo en un mundo crecientemente globalizado, volver sobre los sueños, los logros y decepciones del período desarrollista puede ser un ejercicio muy instructivo. La lectura de las páginas de su libro convierte a ese ejercicio en una experiencia a la vez intelectualmente atractiva.

Kathryn Sikkink: Doctora en Ciencia Política por la Universidad de Columbia (Estados Unidos). Se desempeña como Arleen C. Carlson Professor de Ciencia Política de la Universidad de Minnesota. En la actualidad, sus investigaciones se concentran en temas como la influencia del Derecho Internacional sobre las políticas nacionales, especialmente en el área de los derechos humanos y la política exterior, y en los movimientos y redes sociales transnacionales. Entre sus libros más importantes se encuentran: Ideas and Institutions: Developmentalism in Brazil and Argentina; Activists Beyond Borders: Advocacy Networks in International Politics (con Margaret Keck); The Power of Human Rights: International Norms and Domestic Change (con Thomas Risse y Stephen Ropp).

Mi opinión: El libro es realmente interesante ya que existen pocos trabajos de Historia y Política comparada, y particularmente, sobre el Desarrollismo en Latinoamérica. El prefacio es muy esclarecedor de algunas cuestiones pocas veces discutidas sobre la ideología política y económica que lleva en cierto momento a que una sociedad siga un camino y no otro, es decir, la autora se refiere a las "diversas explicaciones alternativas a las que se ha recurrido a fin de dar cuenta del proceso de elaboración de políticas económicas en América Latina y el Tercer Mundo". Éstas son: la influencia de los grupos de interés económico; la autonomía del Estado; el poder y el discurso; elección racional y supervivencia política y el papel de las ideas.
La comparación entre Brasil y Argentina es una excelente oportunidad para comprender por qué ante situaciones tan similares algunos países toman rumbos tan diferentes. ¿Quiénes llevan a cabo ciertas políticas? ¿Cuáles son las ideas en boga? ¿Cómo influye el contexto histórico? ¿De qué manera se manifiesta el pasado reciente en las decisiones del momento? ¿Por qué la influencia externa tiene distintos resultados en un país y en otro?. Estas y otras cuestiones se resuelven en la obra de una manera muy sencilla y clara.
Es destacable las fuentes utilizadas: Sikkink ha realizado entrevistas a: Roberto Alemann, Oscar Alende, Adolfo Dorfman, Aldo Ferrer, Rogelio Frigerio, Arturo Frondizi, Raúl Prebisch, entre otros, en Argentina. En Brasil a Roberto Campos, Cleantho de Paiva Leite, Joao Batista Pinheiro, entre otros. Y muchas otras en Santiago de Chile, Nueva York y Montevideo.
Tal vez, los capítulos 3 y 4 sean los más sobresalientes, ya que se refieren específicamente a El desarrollismo en la Argentina, 1955-1962 y El desarrollismo en Brasil, 1954-1961. También es muy atractivo el capítulo 6 donde se refiere a Cómo se puso en práctica el desarrollismo: movilización de los recursos financieros, técnicos y políticos.

27 jun. 2010

RESEÑA DEL LIBRO: SEÑORAS, UNIVERSITARIAS Y MUJERES (1910-2010)

Nombre completo: Señoras, Universitarias y Mujeres (1910-2010). La Cuestión Femenina entre el Centenario y el Bicentenario de la Revolución de Mayo.
Autores: Graciela Queirolo, Cecilia Lagunas, Damián Cipolla, Héctor E. Recalde, Carolina Barry, Mabel Bianco, Lilia Vázquez Lorda, Andrea D´Atri, Ricardo Gagliardi.
Editorial: Grupo Editor Universitario.
Edición: 1º Edición. Marzo de 2010.
Compilador: Héctor Eleodoro Recalde.
Páginas: 375.
Precio: 62 $

¿Cuál era la situación de las mujeres en la Argentina cien años atrás?, ¿qué reclamos formulaban?, ¿quiénes eran las que reclamaban?, ¿constituían un bloque homogéneo?, ¿qué cambios se han producido desde entonces?, ¿de qué manera han ocurrido?, ¿las demandas femeninas planteadas en el Centenario han sido satisfechas en su totalidad?, ¿han surgido otras nuevas?, ¿cuál es la situación de las argentinas en la actualidad?, ¿reclaman algo las mujeres de nuestros días? Estas, y varias más que se irán revelando a través de la lectura, son las preguntas que nos hemos planteado al proyectar este libro. Los artículos que lo componen son un intento de responderlas, sintetizando los conocimientos que han alcanzado los que se ocupan de estas cuestiones: historiadores, sociólogos, médicos, abogados, politólogos y psicólogos, entre otros. Sus autoras/es muestran una trayectoria que las/os acredita para encarar con solvencia este desafío.
Los trabajos que presentamos nos muestran diversas miradas sobre la condición femenina, que tal vez puedan reducirse a dos: la del académico/ca, interesado/da en conocer y seguramente identificado/a con las desventuras de su personaje (en este caso, el `género mujer´), y la de los militantes (de partidos políticos o de ONGs), urgidos por promover cambios de carácter global o reducidos a esferas específicas: médica, jurídica o educativa, por ejemplo. Eludiendo las simplificaciones debemos consignar que tampoco los `académicos´ y `militantes´ integran categorías homogéneas, sino que están atravesadas por perspectivas profesionales, ideológicas e intereses personales o de grupos y sus miradas (como la mirada de cada uno de nosotros) están condicionadas, explicando los distintos posicionamientos ante un objeto de interés común. Esta variedad de visiones posibles se evidencia también en los capítulos que conforman este libro y constituirá, seguramente, un motivo más de interés para sus lectores/as.

Si te interesa el tema hacé click en la entrada Presentación del libro: Señoras, Universitarias y Mujeres (1910-2010). 26/06/2010

AUTORES

Héctor E. Recalde: Licenciado en Sociología (UBA) y doctor en Historia (UNLP). Ha publicado numerosos trabajos sobre los problemas sanitarios desde una perspectiva histórica, el papel de la Iglesia en la sociedad argentina y cuestiones relacionadas con la mujer. En 1987 recibió el Premio Alicia Moreau de Justo, otorgado por el Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación por su ensayo `Mujer, condiciones de trabajo y salud laboral´; en 1993 presentó su tesis doctoral sobre `La salud de los trabajadores en Buenos Aires (1879-1910). A través de las fuentes médicas´, la que fue aprobada Summa cum laude.

Graciela Queirolo: Profesora de Historia por la Universidad de Buenos Aires y becaria doctoral de la misma institución donde realiza su investigación centrada en el trabajo femenino. Master en Historia por la Universidad Torcuato Di Tella. Ha publicado Nosotras... y la piel. Selección de ensayos de Alfonsina Storni, Buenos Aires, Alfaguara, 1998 (en coautoría con M. Méndez y A. Salomone); Modernidad en otro tono. Escritura de mujeres latinoamericanas 1920-1950, Santiago de Chile, Cuarto Propio, 2004 (en coautoría con A. Salomone, G. Luongo, D. Doll y N. Cisterna); Género y sexualidades en las tramas del saber, Buenos Aires, Libros del Zorzal. 2009 (en coautoría con S. Elizalde y K. Felitti).

Cecilia Lagunas: Profesora y doctora en Historia (UNLu), es la Directora de la Carrera de Especialización de Estudios de las Mujeres y Género de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), la primera con estas características en la Argentina. A su vez, codirige la revista de Estudios sobre la Mujer, La Aljaba, que edita la UNLu junto con las Universidad Nacionales de La Pampa y del Comahue. Especializada en Historia Medieval, es autora de libros, numerosos artículos, capítulos y publicaciones. Casi todos ellos se refieren a la situación de la mujer a lo largo de la historia abordada desde la perspectiva del género.

Damián Cipolla: Profesor en Historia egresado de la Universidad Nacional de Luján (UNLu). Miembro del Área de Investigación -Programa de Historia Oral y Centro de Documentación- del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón. Integrante del Área de Estudios de la mujer, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Luján.

Carolina Barry: Doctora en Ciencias Políticas. Profesora, investigadora y coordinadora académica del Programa de Estudios de Historia del Peronismo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Ha escrito numerosos trabajos relativos al rol de las mujeres durante el Primer Peronismo.

Mabel Bianco:Presidenta y fundadora de FEIM, es médica, Master en Salud Pública y especialista en Epidemiología. Desde la década del 70 trabaja en Género y Salud, realizó estudios epidemiológicos sobre cáncer de mama, útero y Morbi-Mortalidad materna en la Escuela de Salud Pública de la UBA y el Centro de Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina, en cuya creación participó a comienzos de los 80 y luego integró como Jefa de Investigaciones. Es autora de numerosos trabajos y está vinculada a distintos organismos nacionales e internacionales.

Lilia Vázquez Lorda: Profesora y Licenciada en Historia (Universidad Nacional de Mar del Plata); miembro del Grupo de Estudios sobre Familia, Género y Subjetividades (GEFGS) de dicha universidad, donde se ha desempeñado como becaria de investigación. Actualmente cursando estudios de posgrado en la Universidad de San Andrés.

Andrea D´Atri: Trabajadores Socialistas (PTS) e impulsora de la agrupación latinoamericana de mujeres Pan y Rosas. Publicó Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo (2004) y Luchadoras: historias de mujeres que hicieron historia (2006), además de numerosos artículos sobre marxismo y feminismo.

Ricardo Gagliardi: Abogado (UBA) con orientación en derecho administrativo y del Trabajo, desempeñándose en la docencia pública y como abogado litigante civilista y laboral en general (en Ciudad y Provincia de Bs. As.) y en particular a nivel sindical docente, en donde une sus vocaciones de abogado y docente con la militancia sindical.

26 jun. 2010

Mujeres y militancia política según Graciela Rolandi

El I.S.F.D. Nº 6 de Chivilcoy, Unidad Académica a cargo de la Directora Bibiana Andreucci, en el salón de actos de la Escuela Normal realizó ayer, 25 de junio, un panel compuesto por el Dr. en Historia y Lic. en Sociología Héctor Recalde y la diputada provincial Graciela Rolandi (FpV–PJ), titular de la comisión de Derechos del Usuario y Consumidor de la Provincia.
La temática abordada planteó la cuestión social de la mujer durante los últimos cien años. También se presentó el libro "Señoras, Universitarias y mujeres. (1910-2010). La Cuestión Femenina entre el Centenario y el Bicentenario de la Revolución de Mayo". El compilador de la obra es el mencionado Recalde.

BIBIANA ANDREUCCI:

"El doctor en Historia Héctor Recalde es coordinador, editor del libro que recopila trabajos de especialistas de esta temática. La dinámica es que Recalde plantee los avances en la conquistas del mundo femenino y que luego ese marco teórico baje a lo concreto a través de la palabra de Graciela Rolandi que va a contar su experiencia como militante en la política local, provincial y nacional en los últimos años en la que le ha tocado actuar y su experiencia personal sobre los obstáculos que tiene la mujer en la cuestión de la participación política.
Este panel lo hacemos en primer lugar porque tenemos como objetivo institucional fomentar la participación de los jóvenes, entonces creemos que es una buena posibilidad poder contar con un investigador de esta problemática y con una militante.
La idea no es solamente educar, sino también educar en el compromiso. Por eso es que tratamos de abordar este tipo de temática porque a la educación se va con compromiso y sino, mejor directamente no ir. Por eso la idea de compartir los avances del género femenino y también saber cómo se vive desde dentro de la militancia."

GRACIELA ROLANDI:

Yo me recibí en esta escuela. Me casé tres años después, y hasta ahí no tengo nada de militante. Me separé, menos todavía. Pero en ese tiempo cae una tragedia muy grande sobre el país que es la Dictadura.
Cuando se habla de Oscuridad respecto a la Dictadura, cuando se habla de la negrura, es como quedarse en una habitación oscura cuando sos chiquito y tenés miedo. Miedo porque cualquier vida podía ser arrebatada.
El estado iba tomando, cortando vidas sin ningún problema, y era tanto ese miedo durante el período de Terror que les hablo, que realmente yo sentí, cualquiera podía ser. Eso sí, tenía un fundamento ideológico, porque podría decir que bueno, si yo no militaba, qué temor podría tener. Pero el Terror viene también cuando cualquiera pude ser.
Cuando decían que no importaba si un 30 o un 40 muriera siendo inocente porque era un margen relativamente escaso de error. Así vivimos unos años terribles.
También es cierto que había habido un gobierno democrático que había dejado a la Argentina bastante bien a pesar de quien fue la primer presidenta de los argentinos la había hecho salir, apurando los tiempos. Funden el país, crean una deuda externa muy grande y cuando ya todos se escapaba de la mano, no encontraron una mejor forma que un 2 de abril nos enteramos que habían invadido las Malvinas. Pero no con ese Ejército poderoso que se apropiaba delas vidas ajenas, que les sacaba los hijos de las panzas de sus mamás, sino con los chicos conscriptos de 18 años que no sabían manejar un fusil, no sabían nada. En realidad había algo que se llamaba Servicio Militar que uno lo podía hacer antes de empezar la carrera o podía pedir una prórroga, pero lo tenía que hacer después, como si lo fueran a alinear para marchar derechos por la vida. Pero en realidad era muy vejatorio este sistema. Terriblemente, acá - en Chivilcoy- murió un chico que fue a recibir esa instrucción militar y por barbaridades que le hicieron perdió la vida. Se lo devolvieron con 19 años muerto a los padres.
Uno va observando todo eso, esa injusticia, ese ejército tan poderoso que amenazaba libremente cualquier vida, pero manda chicos a pelear. Así murió en el General Belgrano, por ejemplo, 200 jujeños que en su vida habían visto un río. Se murieron en el mar. Entre tantos desaguisados, uno siente que no puede más y entonces toma un compromiso de vida para que se mantenga por los menos genéticamente el Nunca Más.
Yo decidí sin venir de un hogar peronista esta ideología que no sé si es mejor que la Radical o no. Pero yo creo que cuando uno se compromete con una fórmula o partido ya en el compromiso tácito está el querer hacer las cosas mejor. Tiene también su vocación de servicio y ya no importa si uno milita más o menos, es el compromiso de estar, dejar de lado algunas cosas nuestras para estar y servir a los demás.
Me acuerdo que un 17 de octubre en Laprida y Pintos se abre en 1982 la Unidad Básica, la primera, en época de la Dictadura. Ahí estábamos unos cuantos cantando la marcha peronista, pero los tiempos se habían apurado. Vivíamos hablando de política y después vino el advenimiento de la Democracia con el Doctor Alfonsín y permanentemente discutíamos cada uno su ideología, pero el momento llevaba a hablar por la necesidad que existía de hacerlo por todos esos años que estuvimos callados. Luego fui unos años Secretaria del Consejo Deliberante, nunca había habido una mujer secretaria del Consejo, luego me cayó la Diputación, también fui la primera Diputada por Chivilcoy que realmente es una gran honra para mi.
Siempre la política se vio como cosa de hombres. Nos agarra la Democracia y me acuerdo que teníamos un avance en nuestro partido que había quedado de los años 70 cuando vino el General por su tercera presidencia. Un 25 % para la clase política, otras para los trabajadores y las fuerzas sindicales, un 25 % para las mujeres y un 25 % para la juventud. Después la juventud con el paso del tiempo se fue dejando un poco de lado. No sé si en realidad también no faltó compromiso.
Uno tiene que olvidarse un poco para estar. Y no es estar, repartir los sobres, ir hablando con la gente. No, No. También está el servicio, la mano que se tiende y ver cómo se encuentra la solución que no siempre está en nosotros, sino que está entre nosotros siempre.
El las litas para las candidaturas el cupo femenino aparecía en los últimos suplentes, entonces no llegábamos nunca. En los años 90 se decide que realmente las mujer tiene que tener un lugar expectante a salir, debe estar dentro de los tres primeros. He tenido la suerte y la honra de haber sido en el 2007, en el tercer lugar, votada como diputada sabiendo que iba a entrar sí o sí.
Les vuelvo a decir que no importa el partido, sino el compromiso. Política es aquel que tiende la mano y ayuda. Política también se hace en educación. En realidad, todo es política. Todo lo que implique un compromiso. No puedo dejar de recordar a Cristina Kirchner y y comentar lo que le costó su lugar. Es cierto que les tenemos menos contemplación a las mujeres, por eso tuvo que lidiar con todo de arranque.
Desde 1982 hasta la fecha jamás dejé de estar militando, ni cuando éramos oposición, ni cuando éramos gobierno. Siempre ha sido una constante. Pero arrancó con aquello, con un compromiso de que Nunca Más va a volver a pasar lo que pasó. Yo quisiera que hagan lo que hagan comprométanse con ello, eso también es política.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: SEÑORAS, UNIVERSITARIAS Y MUJERES (1910-2010)

El I.S.F.D. Nº 6 de Chivilcoy, Unidad Académica a cargo de la Directora Bibiana Andreucci, en el salón de actos de la Escuela Normal realizó ayer, 25 de junio, un panel compuesto por el Dr. en Historia y Lic. en Sociología Héctor Recalde y la diputada provincial Graciela Rolandi (FpV–PJ), titular de la comisión de Derechos del Usuario y Consumidor de la Provincia.
La temática abordada planteó la cuestión social de la mujer durante los últimos cien años. También se presntó el libro "Señoras, Universitarias y mujeres. (1910-2010). La Cuestión Femenina entre el Centenario y el Bicentenario de la Revolución de Mayo". El compilador de la obra es el mencionado Recalde.

BIBIANA ANDREUCCI:

"El doctor en Historia Héctor Recalde es coordinador, editor del libro que recopila trabajos de especialistas de esta temática. La dinámica es que Recalde plantee los avances en la conquistas del mundo femenino y que luego ese marco teórico baje a lo concreto a través de la palabra de Graciela Rolandi que va a contar su experiencia como militante en la política local, provincial y nacional en los últimos años en la que le ha tocado actuar y su experiencia personal sobre los obstáculos que tiene la mujer en la cuestión de la participación política.

Este panel lo hacemos en primer lugar porque tenemos como objetivo institucional fomentar la participación de los jóvenes, entonces creemos que es una buena posibilidad poder contar con un investigador de esta problemática y con una militante.

La idea no es solamente educar, sino también educar en el compromiso. Por eso es que tratamos de abordar este tipo de temática porque a la educación se va con compromiso y sino, mejor directamente no ir. Por eso la idea de compartir los avances del género femenino y también saber cómo se vive desde dentro de la militancia."

HÉCTOR RECALDE

Es un gusto estar entre ustedes, especialmente entre estudiantes de historia y jóvenes porque para éstos la historia y en particular, la historia social, tiene un gran valor ya nos remite a un tiempo relativamente reciente en que las condiciones generales y la de las mujeres eran muy distintas a las que hoy conocemos, y éste es el contenido del libro que he tenido el gusto de coordinar y en el cual han colaborado media docena de personas especialistas en cada uno de los temas que han tratado.

Voy a contextualizar un poco la situación argentina 100 años atrás, en el Primer Centenario y cuál era en ese momento la situación de la mujer.

Por estas fechas, pero cien años atrás, todavía resonaban en Buenos Aires los ecos de las celebraciones del Primer Centenario. Un festejo magno en el que hubo inauguraciones escultóricas, edilicias, visitas de personalidades ilustres, ya sea del ámbito político, el intelectual, varios congresos científicos, y desfiles militares y escolares. De esta manera, el país, y en particular su clase dirigente, celebraban no solo los logros de los cien años transcurridos desde la Revolución de Mayo, sino los logros de los últimos 30 años, es decir, la ejecución exitosa del programa de la Generación del 80.

Aquellas fiestas del Centenario también estuvieron acompañadas de la resonancia de la cuestión social, es decir, de los conflictos obreros-patronales y de las demandas que dirigían al Estado con el objeto de mejorar la condición de los trabajadores. La cuestión social se había agudizado desde el año anterior, desde 1909, comenzando con lo que fue la conmemoración del 1º de Mayo de ese año, acompañado por acciones represivas de la policía, con muertos, heridos, numerosos detenidos, que se prolongó a lo largo de todo ese año culminando en noviembre de 1909 con un atentado ejecutado por el anarquista Simón Radowitzky en el que murieron el jefe de policía Ramón Falcón y su secretario.

Estos hechos que precedieron a los festejos del Centenario constituyeron una gran preocupación para los sectores dirigentes que temían por perturbaciones durante los festejos del Centenario que de esta manera se celebró con la vigencia del Estado de Sitio.

El 25 de mayo transcurrió normalmente, sin embargo el 26 de junio (mañana se cumplirán 100 años) un atentado en el Teatro Colón, también realizado por un anarquista que colocó una bomba en el lugar, que produjo algunos heridos tuvo como consecuencia inmediata la sanción de la Ley de Defensa Social en tiempo récord que extremó los recaudos represivos para todas las manifestaciones socialistas y anarquistas de la época.

Sintetizo esto con la visión de los festejos y celebraciones por los logros de la Argentina pastoril o agropecuaria acompañado de la cuestión social.

También estaba presente la disconformidad de otro sector de la sociedad de la Argentina, las clases medias. Desde 1890 reclamaban por la ampliación de la participación política, luchaban por una ley electoral que se conseguiría en el gobierno de Roque Sáenz peña en 1912 y que todavía en 1910 estaba fresca la Revolución Radical de 1905.

Es en este marco en el que se desarrollaron en los días de mayo de 1910 dos congresos de mujeres. Con pocos días de diferencia. Congresos que ponían de manifiesto la preocupación por este tema y la movilización de las mujeres por el logro de conquistas que resumiré a continuación.

Uno de ellos se tituló “Congreso Patriótico de Señoras” y fue organizado por el Consejo Nacional de Mujeres. ¿Quiénes eran esas mujeres? Eran las mujeres de la elite, las esposas e hijas de los sectores dirigentes de la Argentina del primer Centenario. Eran las mujeres de los grandes estancieros, de los financistas, de los grandes comerciantes. Un sector femenino cuya actividad era el ejercicio de la caridad, de la filantropía.

El segundo congreso en orden temporal fue el “Primer Congreso Femenino Internacional” organizado en este caso por la Asociación de Universitarias Argentinas. Otro tipo de mujeres. ¿Quiénes eran las universitarias argentinas? Justamente eran aquellas primeras egresadas de la Facultad de Medicina. Presidió este congreso Cecilia Grierson, la primera médica que tuvo nuestro país. Integraron también este congreso las primeras egresadas de la Facultad Filosofía y Letras y también las integraron las normalistas que eran aquellas maestras y profesoras hijas de las Escuelas Normales, que lamentablemente han desaparecido. Todas estas mujeres preparadas, entre comillas, en el lenguaje de la época, integraban esta Asociación de Universitarias Argentinas y fueron las promotoras del Congreso Femenino Internacional. Como dato vinculando el pasado y el presente, recuerdo que pocos días atrás se ha celebrado el Segundo Congreso Femenino Internacional conmemorando el Primero.

Queda claro que eran mujeres de distintos ámbitos sociales y preocupadas por cosas diferentes. Las mujeres de la élite interesadas por la caridad, un ejercicio habitual en las mujeres de su clase y que atendían las necesidades de sus pares femeninas, de los niños y delas familias pobres, transmitiéndoles visiones morales que eran funcionales a los intereses de las clases a las que pertenecían. Las universitarias, en cambio, eran mujeres cuyo plano de desempeño era totalmente diferente: el hospital, el aula y la actividad política y sindical en algunos casos, actividad en que estas mujeres eran precursoras, ya que no era usual la participación política en la época.

Si bien el primer congreso fue el Congreso Patriótico de Señoras, en mi opinión, el Primer Congreso estrictamente feminista de nuestro país fue el Congreso de las Universitarias Argentinas ya que las Señoras no cuestionaban el rol social de la mujer en la época, cosa que sí hacían las universitarias.

Y acá cabe una aclaración, y en particular para los jóvenes. ¿Cuál era la condición social de la mujer 100 años atrás? Carecían por ejemplo de derechos civiles. Hombres y mujeres ante el Derecho eran entidades distintas. Desde el punto de vista legal, y no solamente hasta el Centenario, se van logrando progresos en las décadas siguientes pero la equiparación plena recién se ha logrado unos 20 o 25 años atrás. Desde el punto de vista legal, desde el punto de vista del Derecho Civil, la mujer del Centenario era equiparada a los dementes y a los menores de edad. Estaban sujetas de solteras a la potestad del padre, potestad que se transfería luego del matrimonio al marido. Acciones mínimas como actuar en el comercio requerían de la autorización del padre o del esposo.

¿Qué pasaba con la mujer del Centenario hasta 1947 que se sanciona la Ley del Voto Femenino?

Las mujeres carecían de derechos políticos, es decir, no podían elegir ni ser elegidas. El desempeño de la función pública era una actividad exclusiva del hombre.

Otro plano en el que la mujer estaba en una situación de inferioridad, si apreciamos desde nuestra perspectiva, era el plano del Derecho Laboral, donde las mujeres realmente se veían privadas de derechos que hoy entendemos como elementales, tales como la Licencia pre y pos parto, por ejemplo.

En Síntesis, tanto desde el punto de vista del derecho Civil como en el Derecho Político y Laboral la situación de la mujer era de subordinación.

En el Congreso Femenino Internacional, en las diferentes ponencias se presentan y expresan reclamos concretos en cada uno de estos terrenos y se formula una agenda de demandas que va a tener vigencia en las décadas posteriores y se irán concretando en forma paulatina.

¿De qué trata este libro?

En un primer artículo que he escrito y que tarta de estos dos Congresos Femeninos del Centenario, y cada uno de los artículos siguientes se refieren a algunos de estos temas que he mencionado.

Por ejemplo, la profesora Graciela Queirolo de la UBA ha escrito sobre el trabajo de mujeres y niños entre 1890 y 1940. Un período importante en la historia económica y política de nuestro país. Es el período, si nos referimos a la etapa 1890-1930 de auge y crisis, finalmente, del modelo Primario-Exportador, es la época para algunos doradas y para otros no tanto de la Argentina. La década del 30, ya que este trabajo llega hasta 1940, es la etapa que se inicia el proceso de Sustitución de Importaciones y el nacimiento de la Argentina Industrial que culminará en la década del 40 y el primer lustro de los 50 con el Primer Peronismo.

El trabajo de Graciela contiene un detallado inventario de las actividades desarrolladas por las mujeres en esta etapa y la condición de poca protección en el plano laboral.

El siguiente trabajo perteneciente a la doctora Cecilia Lagunas de la UNLU es muy interesante ya que se refiere a la prostitución en la ciudad de Junín a comienzos del siglo XX. El tema de la prostitución no se inventó en la Argentina del Centenario ni ha desaparecido en la Argentina del Bicentenario, por cierto. Si embargo hasta 1934 existe en nuestro país y en otros países del mundo, que nos sirvieron de modelo, un régimen aberrante, que a veces personas poco informada y de poca sensibilidad humana piden que se restablezca, que fue el Régimen de la Prostitución Reglamentada. Esto quiere decir que entre 1874 y 1936 en la ciudad de Buenos Aires y en ciudades vecinas como Junín, y habrá sido los mismo en Chivilcoy, existían prostíbulos, hoy también existen, pero aquellos eran prostíbulos habilitados por los municipios y controlados por médicos oficiales, que tributaban a las arcas municipales y este era uno de los motivos por las cuales las autoridades municipales estaban muy contentos con ese régimen. ¿Cuál fue originariamente el propósito del Régimen de la Prostitución Reglamentada? Lo inspiró un tema sanitario. Así como hoy es el SIDA la gran enfermedad de transmisión sexual, hasta los años 50 lo fue la sífilis. Por eso el objeto de la reglamentación de la prostitución fue justamente controlar la difusión de esa enfermedad venérea a través del control periódico de las prostitutas a las cuales se les otorgaba un carnet y se registraba ahí su estado de salud. Cuando se verificaba casi siempre tardíamente que había contagiado a medio pueblo que estaba sifilítico se les retiraba el carnet y esto las inhabilitaba para el ejercicio de su actividad.

El trabajo de Lagunas es un trabajo muy interesante ya que no abundan en el país trabajos de historia regional y confirma el antiguo dicho de “describe a tu aldea y describirás al mundo” ya que en Junín de comienzos del siglo XX, Lagunas y sus colaboradores a través de registros de archivos municipales y policiales de la localidad han verificado la conexión entre los traficantes, el poder político local y la policía. Los tiempos se renuevan poco como podrán apreciar.

Un tercer trabajo, me pertenece también, y es el artículo Anticlericalismo y Feminismo, Carlos Olivera, el Diputado Divorcio. La figura de Carlos Olivera es muy interesante, un Diputado Nacional que a comienzos del siglo se caracterizó por la presentación en el Congreso de la Nación, concretamente en la Cámara de Diputados de numerosos proyectos secularizadores ¿Qué quiere decir este término? La secularización es un proceso histórico que en la larga perspectiva se inicia con la Modernidad en el siglo XV-XVI y que desde entonces se proyecta a todos los Estados del mundo y en este joven Estado Argentino un proceso que consistió en la progresiva desvinculación del Estado con la Iglesia. Olivera presenta reiterados proyectos de separación de la Iglesia y el Estado. Proyectos referidos a las congregaciones religiosas. No es fácil en dos palabras transmitir el tema, el clima y la esencia de esta temática en la época. Pero quiero agregarles que el interés concreto de Olivera que se refiere a la cuestión de la mujer son sus reiterados proyectos de divorcios. Uno de ellos presentado en 1902 no fue aprobado por dos votos en la Cámara de Diputados. ¿Qué tiene que ver el divorcio con la cuestión femenina?

Como ustedes saben el Divorcio en la Argentina apareció en 1983, durante la presidencia de Alfonsín. En ese momento la Argentina formaba parte del minúsculo grupo de naciones que no habían establecido todavía esta normativa. ¿Qué significaba la inexistencia del Divorcio? Significaba la permanencia del vínculo conyugal a pesar de la separación de bienes y personas. Legalmente los esposos separados perdían la aptitud nupcial, es decir, debían guardarse mutua fidelidad, lo cual significaba tanto para uno como para otro no tener ya relaciones sexuales ni establecer ningún vínculo marital ni de pareja con nadie. Esto que era un problema para ambos, lo era más en el caso de las mujeres, particularmente si nos ubicamos en la óptica de la época, y acá no podemos medir los tiempos con los criterios de nuestra época. Hoy es un uso sumamente difundido, y yo diría naturalizado, no criticable, que lo entendemos como una cuestión reservada a la intimidad de cada uno convivir sin legalizar el vínculo matrimonial. Esto para nada era así, no solamente en la Argentina del Centenario, sino hasta hace 20 o 30 años atrás. Es decir, que la existencia del Divorcio para la mujer implicaba una situación socialmente muy compleja, y es en estos términos en el que Olivera propicia la aprobación de esa norma.

El siguiente artículo de la Doctora Carolina Barry de la Universidad de Tres de Febrero se refiere a la Conquista del Voto. El reclamo del voto femenino se remonta a comienzos del siglo XX. En el Congreso Femenino Internacional se aprueban distintas propuestas de establecer el voto, sin embargo, el voto femenino recién se va a concretar durante la primera presidencia del General Perón en 1947 y las mujeres votarán por primera vez en 1951. Fue un avance, aunque existe todavía una demanda satisfecha a medias, y entiendo que siempre habrá intentos de avanzar sobre ese derecho adquirido, hoy las listas tienen que tener un tercio de mujeres en su composición. Mujeres que tienen que tener un lugar expectable dentro de las listas, es decir, posibilidades ciertas de ser elegidas, para que no sea una ficción. Este es un logro que no tiene más de 10 o 15 años. Hemos avanzado. La presencia de una mujer en el ejercicio de la primera magistratura pone en evidencia eso.

El trabajo de Carolina tiene sin duda una riqueza informativa y conceptual que no puedo sintetizar en dos palabras. Para darles algunas pistas sobre los elementos que me parecen más atractivos de su trabajo: ella clarifica cuál fue el papel de Eva Perón en el logro de esta conquista legal de las mujeres, que a diferencia de lo que la mitología política ha instalado, fue mucho menor de lo que generalmente se le atribuye. Donde sí fue muy importante su papel es en la organización del Partido Peronista Femenino y en este sentido fue central su contribución al triunfo de Perón en la elección de noviembre de 1951 que le permitió acceder por segunda vez a la presidencia de la Nación.

Otro de los trabajos pertenece a la Doctora Mabel Bianco. Es una persona sumamente conocida, médica, sanitarista, vinculada a la promoción de la mujer desde el Ministerio de Salud de la Nación. Ella ha tocado un tema que nos instala en el presente, lo que se llaman los Derechos Femeninos de Cuarta Generación. Los de Primera Generación eran los Derechos Civiles, los de Segunda Generación los Derechos Políticos, los de Tercera Generación los Derechos Sociales y los de Cuarta Generación, un tema altamente controvertido, es el tema de los Derechos Sexuales y Reproductivos. De estos Derecho se ocupa Mabel Bianco. Hoy existen leyes sobre Derechos sexuales y reproductivos y que es obligación su enseñanza de esta normativa en los establecimientos de educación pública, un tema controvertido, insisto, en la que se refiere con mucha puntualización.

Un último trabajo es el del Doctor Ricardo Gagliardi, un abogado que ha escrito un largo artículo inventariando los progresos legales de la mujer en el curso de este siglo.

Cierro diciendo que las mujeres han progresado enormemente. Progreso que se mide desde el punto de vista legal. En este plano ha logrado casi la equiparación con el hombre y una equiparación cierta, efectiva, en el plano social. Hoy las mujeres se saben pares del hombre, casi todas. Y casi todos los hombres entienden que la mujer es un par. Progreso incuestionable desde el punto de vista legal y social. Sin embargo, hay planos en que la situación del sector mayoritario de mujeres, no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado. Quiero explicar el título de este libro Señoras, Universitarias y Mujeres, título tomado del vocabulario añejo del primer Centenario. Todavía hay Señoras, menos recatadas y más amigas de la televisión y tal vez menos aficionadas a las actividades caritativas como las había en el Centenario. Todavía existen las mujeres de los señores de grandes recursos económicos. Con una ideología que no es en términos generales como las de las universitarias, no es que estas tengan una ideología uniforme, pero en general tiene una perspectiva intelectual anclada en prácticas de vidas diferentes. Y están las Mujeres. ¿Quiénes eran las mujeres en el Centenario? Eran la mayoría de las integrantes del sexo femenino, las trabajadoras, las empleadas del servicio doméstico, las mujeres que se desempeñaban en trabajos domiciliarios o en sus casas. La mayoría de las mujeres eran de los sectores populares, económica y socialmente menos favorecidos. ¿Han progresado las mujeres? Si seguramente han progresado. Las leyes las protegen hoy más que cien años atrás y ellas mismas tienen una conciencia de su dignidad mucho más profunda. Sin embargo, en los últimos 30 años estas mujeres han sufrido el retroceso general que han experimentado los sectores populares en la Argentina. Retroceso que tiene su punto álgido en la crisis de diciembre de 2001, en los años 2002, y es cierto que ha revertido relativamente del 2003 a la fecha, pero ha dejado una meseta de pobreza que castiga particularmente a las mujeres de los sectores populares. Habría que verificarlo empíricamente para respetar las reglas del método científico, aunque hay muchos trabajos al respecto que dicen que la situación de las mujeres no ha mejorado demasiado, con lo cual subsiste entre Mujeres y Señoras aquella diferencia propia del Centenario.

GERMÁN GUSMEROTTI

Una aclaración sobre el libro al que pude acceder en la charla, es acerca del trabajo presente en éste de Andrea D´Atri, el que Recalde omitió o no recordó mencionar, tal vez, por el apuro de llegar a tiempo con lo estipulado para su turno. D´Atri escribe un artículo titulado “El feminismo y la izquierda. Una historia de encuentros en la lucha por la emancipación”. Otra investigación también no presente en la charla y que figura en el libro es el de Liliana Vázquez Lorda titulado “Las mujeres católicas y la `defensa de la familia´”.

22 jun. 2010

LOS SECTORES POPULARES Y LA REVOLUCIÓN DE MAYO SEGÚN PAZ

El día 17 de junio en la Universidad Nacional de Luján de la Provincia de Buenos Aires, la División de Historia a cargo de Bibiana Andreucci, organizó un panel con motivo de la conmemoración del Bicentenario titulado “Los sectores populares y la revolución rioplatense”, con la participación de Gabriel Di Meglio, Gustavo Paz y Raúl Fradkin.

Paz abordó la temática desde la región Norte de nuestro país, mientras que Fradkin lo hizo desde el Litoral y Di Meglio en relación a la sociedad porteña y la campaña.
A continuación exponemos la charla desde la óptica de Gustavo Paz:
Paz nos invita a hacer un viaje fuera de la Capital Federal y del Litoral argentino. Nos dirigimos hacia el Norte, a las jurisdicciones de Salta y Jujuy. La Quebrada de Humahuaca, las pequeñas ciudades de Salta y Jujuy que en aquel entonces, a principios del siglo XIX contaban con aproximadamente con 5000 y 3000 habitantes respectivamente.
En esta región la Guerra de Independencia se peleará activamente durante diez años. Ésta es traída desde Buenos Aires y comienza a ser constante. Se producen tres invasiones realistas de magnitud, en 1812, 1814 y 1817 y luego el ejército auxiliar avanza en 1813 y 1815 para cerrar cualquier tipo de avance hacia los territorios del Alto Perú, hoy Bolivia. Para 1814-1815 la guerra queda librada a la movilización miliciana, la famosa "Guerra Gaucha" de las jurisdicciones de Salta y Jujuy.
Teniendo en cuenta que la densidad de población del Norte Colonial era superior a la de otras zonas del Virreinato del Río de la Plata, ya que pertenecían a un núcleo más amplio procedentes de las culturas de los Andes, especialmente de los descendientes de los Incas, ¿qué impacto habrá tenido aquí la guerra?
Los años prerevolucionarios pusieron en escena a los paisanos y labradores, los habitantes de la campaña, que a partir de 1814 comenzarán a ser llamados gauchos, nombre que proviene de la campaña bonaerense y que es utilizada por los comandantes del Ejército del Norte y aplicadas en un contexto diferente al de su procedencia original.
¿Qué impacto produjo la Revolución, las guerras y la participación popular en el Norte?
La respuesta comienza con una historia. Ésta le sucede a alguien muy importante. Esa persona tiene nombre de calle en la Capital Federal en la zona de Barrio Norte. Se llama Teodoro Sánchez de Bustamante. Es uno de los hombres más importantes de Jujuy, se recibió de abogado, estudió en la Universidad de Charcas y destruye su carrera, que la tenía bastante acomodada, en la administración de la justicia española en Jujuy hasta que en 1816 es elegido diputado al Congreso de Tucumán.
Sánchez de Bustamante se encuentra en su hacienda, o mejor dicho, en su finca rural (como se dice en el Norte), un día de 1816 ve en el horizonte personas que están saqueando ganado de su propiedad. Se apersona, y de manera poco amable le impugna el delito a unos gauchos que forman parte de un escuadrón, diciéndoles a éstos que la Patria no los obliga a robar. Cuando se queja ante las autoridades militares de lo que considera, por supuesto, un robo, el Comandante del Regimiento del que forman parte estos gauchos le dice a Bustamante "que no se entretenga con esas delicadeses porque ahora el orden es el desorden".
Ésto ataca la jerarquía de Bustamante. Lo que manifiesta este hecho es una fuerte subversión social. No contentos con ésto, los gauchos de ese escuadrón que robaron lo denuncian ante la justicia y la justicia le hace un sumario a Bustamante. Tiene que ir a declarar con sus peones y sus sirvientes, pero el problema queda en la nada porque no hay condena para ninguno de los implicados en el hecho.
Lo que es interesante señalar de esta anécdota es que los gauchos lo llevan a la justicia, ante un hecho que la justicia colonial, a priori, hubiera condenado a los perpetradores. Es decir, "la tortilla se dio vuelta".
En definitiva se produce una guerra social en el Norte Argentino. Esta guerra implica una intensa movilización de los habitantes de la campaña, es decir, de los gauchos o paisanos.
Según la elite, estos sectores no son más que delincuentes que no se pueden apresar porque la justicia no funciona como corresponde.
Cuando se forman los escuadrones de gauchos se hace, lo que se llama, lista de revista, donde figuran algunos datos como: nombre, apellido, edad, estado civil, dónde viven, de qué lugar son oriundos. Vemos que la mayoría de estos gauchos es gente que prodríamos considerar "normal" dentro del territorio de la campaña. En primer lugar son hombres adultos, entre 20 y 35 años de edad, la mayoría casados y con hijos. Tienen en gran proporción parcelas que arriendan, generalmente de palabra, con arreglos de múltiples layas.
Con esto quiero decir que nos son forajidos que entran y salen de su jurisdicción cuando se les da la gana porque tienen una estructura familiar formada y una producción que mantener para su subsistencia.
Además de las características mencionadas, es importante observar su preparación como soldados a caballo ya que eran excelentes jinetes. Se los llamaba los "cosacos" de América del Sur. Algunos miembros de la elite decían que eran tan diestros cabalgando que podían tomar una moneda del suelo sin despegarse de su montura. También esto se debe a que conocen profundamente el terreno. Sin embargo, para la óptica de sus generales siguen siendo indisciplinados.
Un vuelta el General Paz, en una escaramuza que se da en el Ejército del Norte, reprende a un oficial, diciéndole que no profiriera gritos que "no era gaucho para gritar". Es decir, la indisciplina se asocia al gaucho.

¿Por qué se movilizan los gauchos?

Hay varias explicaciones. En primer lugar, las guerras tienen un costo. Las que comienzan a partir de 1814 son bastante cruentas. Para subsistir las tropas deben saquear cualquier terreno que tengan a su alcance porque están lejos de sus lugares de aprovisionamiento. Necesitan cabalgaduras, reses, alfalfa y eso se reparte democráticamente entre todos los sectores de la campaña salto-jujeña. No solamente saquean a españoles, sino a cualquiera.

Esta movilización no está encuadrada en ningún tipo de estructura dada por la Revolución, sino por una estructura colonial. Salta y Jujuy tienen una frontera muy larga con los indígenas del Chaco. Son las zonas de fortines, de las reducciones indígenas, que llevaron a mantener una larga tradición de movilización militar, pero que responde a reglamentos virreinales en las cuales los comandantes son los grandes terratenientes de la zona. Delante de esta primera organización casi improvisada se coloca un Comandante General que no va a ser otro que Martín Miguel de Güemes.

¿Había alguna otra razón para que los gauchos pelearan con Güemes hasta 1821 cuando se produce su muerte?

La primera es que Güemes es considerado un líder carismático. El General Paz, que lo detestaba, dice que Güemes tenía la elocuencia de los fogones, y que arengaba a sus tropas de una manera tan viva, a pesar de su dificultad al hablar, ya que era gangoso.
Güemes se viste a la usanza gaucha, y como dice Paz, una especie de descuidado cuidadoso ya que la ropa era de gaucho pero la tela es otra.
Güemes no es un gaucho, es una persona de la clase más favorecida de la gente decente, de la parte más sana de la sociedad. Su padre es un funcionario colonial, es tesorero, al igual que su madre. Formaba parte de una de las familias más ricas de Jujuy.
También se decía que tenía la memoria de los grandes capitanes, porque conocía a cada uno de sus soldados.
Ya en 1818 algunos lo consideran como "el padre de los pobres".

¿Había alguna fórmula para mantener esta relación?

Por un lado a todos los que formaban parte de las milicias se les entregaba una compensación o recompensa. Por otro lado se los excluía de la justicia civil y se los incorporaba al fuero militar.
La compensación no es monetaria porque la provincia no tiene recursos, pero idean una medida que consiste en que los gauchos no debían pagar el arrendamiento a los propietarios de la tierra mientras se encontraran movilizados. Pero ésta medida es superflúa porque están siempre movilizados y no lo paga nadie. Por eso existe una penuria económica muy importante en la región, porque los recursos provenían de la tierra.
El fuero militar quiere decir, que tanto en lo civil como en lo penal ya no serían juzgados por los Cabildos sino por la justicia militar. Esto crea una tensión muy fuerte entre Salta y Jujuy y Güemes, relaciones que se mantienen estables porque los gauchos de Güemes son los responsables de la defensa contra los realistas. Cuando estos enfrentamientos comiencen a menguar, Güemes va a ser el blanco de todas las protestas contra los saqueos y los destrozos de la guerra gaucha.

¿Existe algún otro motivo aparte del anterior?

La muerte de Güemes intensificó el levantamiento popular. A principios de 1821 y 1822 hay dos saqueos en la ciudad de Salta. ¿Saquean a cualquiera? No. Saquean a los enemigos de Güemes. Las tropas que todavía están movilizadas a su muerte roban las tiendas de los comerciantes y las casas de aquellos. Según Gorriti solamente él podía andar por la calle por su condición de cura.
Continúa la guerra social y comienza a traducirse en una guerra étnica. En 1826 en un pueblo cerca de Salta hay una "escaramuza" en una pulpería. Un capitán de milicias le pega un "rebencazo" a un parroquiano porque lo ha llamado "Coronel de Coyas". Este parroquiano, es un "blanquillo", según dice el capitán y según dicen las fuentes judiciales el último se refirió así al primero:
"A garrotazos he de terminar con los cariblancos" según el Capitán Valdivieso. Sale a la Plaza de Cerrillos, es Domingo de Pascua y comienza a proliferar insultos contra los cariblancos. Inmediatamente las autoridades le caen encima. Hay un largo sumario el cual pone en evidencia la concepción de Valdivieso sobre la sociedad posrevolucionaria del Norte.
Un Juez viene de Salta a interrogarlo, porque como el Cabildo ya no existe más, los asuntos civiles y penales caen ante la justicia de primera instancia.
Valdiviesos dice: "Yo tengo derecho a exigir las consideraciones honrosas de todo ciudadano y que tuve razón por haberme exaltado cuando un hombre sin otro distintivo más que el color blanco de la cara hoyó en público mi respeto. Correspondiendo a la humanidad con la que hablé a todos, mofándome con el apodo de Coronel de Coyas". Luego agrega: "La clase blanca es una parte del cuerpo político".
Es decir, Valdivieso manifiesta que la clase blanca no es la única que compone el cuerpo político. Se conoce que el Capitán era mestizo o indígena, comandaba un cuerpo de milicias de los Valles Calchaquíes, donde hay mucha población de su clase. También hace alarde de sus méritos por haber participado en la guerra y por lo tanto se siente en posición de poder recriminarle al parroquiano todo los que considera justo.
De alguna manera, en el discurso de Valdivieso se ha alimentado uno de los principios de la Revolución, que es, la igualdad ante la ley.
¿Cómo pudo insertarse este principio en aquella época?

Es muy difícil de saber. Circulaba entre las milicias y el pueblo una especie de catecismo político. Es altamente provable que el propio Güemes leyera este pseudo código político a su tropa para transmitir una serie de órdenes y valores que creía necesario para una justa convivencia.

En conclusión
: en el Norte argentino la guerra tiene un peso muy fuerte, una suerte de guerra social traída desde Buenos Aires y que fue potenciándose a medida que el tiempo corría. En esta región va a costar mucho esfuerzo de los gobiernos para restaurar el orden y para que en 1860 un corresponsal del General Mitre diga que "en Salta no hay pueblo". Es decir, algo pasa en esos 50 años para que este hombre diga que las clases populares ya no se hacen sentir en los territorios de Salta y Jujuy.

Imágenes: www.camdipsalta.gov.ar

21 jun. 2010

LOS SECTORES POPULARES Y LA REVOLUCIÓN RIOPLATENSE SEGÚN FRADKIN

El día 17 de junio en la Universidad Nacional de Luján de la Provincia de Buenos Aires, la División de Historia a cargo de Bibiana Andreucci, organizó un panel con motivo de la conmemoración del Bicentenario titulado “Los sectores populares y la revolución rioplatense”, con la participación de Gabriel Di Meglio, Gustavo Paz y Raúl Fradkin.

Paz abordó la temática desde la región Norte de nuestro país, mientras que Fradkin lo hizo desde el Litoral y Di Meglio en relación a la sociedad porteña y la campaña.

A continuación exponemos la charla desde la óptica de Raúl Fradkin:

Según Fradkin su versión acerca de los Sectores Populares en la Revolución Rioplatense es acotada, ya que es una realidad muy compleja y parcialmente estudiada. Está llevando a cabo una investigación sobre la temática abordada la cual le demandará mucho tiempo, por eso propone que tomemos su explicación más como una hipótesis que como conclusión.
Su objeto de estudio se circunscribe a un espacio específico: el Litoral Rioplatene, que no sólo abarca Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, sino también, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
Afirma que es una realidad muy compleja, heterogénea, muy distinta a la de Buenos Aires, complejizada por la diversidad cultural y social de la "región".
El estallido de la Revolución de Mayo que se traduce en la lucha entre Patriotas y Realistas es bastante distinta al resto del país. Estas Guerras de Independencia toman un carácter muy particular.
Para 1811 la guerra contra los Realistas está prácticamente resuelta en el Litoral, sin embargo, la guerra continúa pero no entre estos dos bandos, sino entre los que comienzan a ser llamados los Americanos contra los Europeos, es decir, que los enfrentamientos adquieren una dimensión continental. Pero a su vez, esta lucha va a tomar la forma predominante de choques entre dos bloques; en este caso, y especialmente a partir de 1814, entre el Directorio con sede en Buenos Aires y los Artiguistas. Los directoriales comienzan a denominar a los opositores como anarquistas, mientras que los Artiguistas se refieren a éstos como déspotas.
De ahí surge una visión de la historia equivocada que reduce los conflictos al enfrentamiento entre Porteños y Provincianos. En esta versión las provincias serían Artiguistas y Federales y los porteños serían Directoriales. Lo cierto es que la situación no es así de simple, sino que es mucho más compleja.
Las fricciones se da entre dos programas políticos bien distintos y asume las siguientes características: por un lado, un enfrentamiento muy fuerte entre dos regiones bien distintas; por otro lado, se producen choques entre las ciudades cabeceras de las provincias que se estaban formando; también existe un conflicto claro entre áreas rurales y las clases dominantes de esos pueblos de campaña de las distintas provincias; a su vez estos conflictos van tomando formas muy particulares según la zona debido a los conflictos sociales internos, especialmente étnicos.
En definitiva, si uno recorre pueblo a pueblo el Litoral, los conflitos tan complejos tienen una línea en común: son facciones que se disputan el poder local. Estas disputas se van complejizando porque cada una de los grupos va tomando partida por la causa Directorial o Artiguista y son posiciones cambiantes. Esto quiere decir que de un momento para otro la situación se invierte, un pueblo que es Artuiguista puede cambiar de bando según los acontecimientos se desarrollan.
Una aclaración después de haber simplificado la cuestión litoralense es la cuestión de que los Artiguistas no se consideraban como tales sino que ellos formaban parte de una visión más amplia de la política que era su vínculo con "Los Pueblos Libres" que estaba comandada por Artigas, pero que no se termina con el caudillo.
Estos conflictos parecen solucionarse transitoriamente cuando algunos de los sectores en disputa consigue el apoyo externo de los sectores populares. Éstos provienen del sector rural y no de la ciudad como en el caso de Buenos Aires.
Los grupos acaudillados por algún jefe local comienzan a atentar contra las propiedades y las personas, que por el sólo hecho de ser europeos se asocian con el enemigo. A partir de 1811 comienzan a originarse estas acciones y para 1813 está prácticamente generalizado en el Litoral.
El gobierno de Buenos Aires envía tropas para detener la insurgencia Federal, pero la tropa comienza a desertar en gran proporción, por considerarse afín con la causa Artiguista. Nace también la concepción de que las personas son libres de elegir y luchar por los derechos que en años anteriores era imposible de conseguir.
Otro tema que fue menos abordado en la Historia Argentina que en la Uruguaya, y que permite pensar qué concepción tenemos de las jerarquías sociales en nuestro país, es la cuestión indígena y su participación en los proceso revolucionarios a partir de 1810.
Por un lado tenemos a los indios de las reducciones Jesuíticas y Franciscanas. Luego están los considerados infieles que son aquellos que no han sido reducidos y que se encuentra en una zona de avance profundo de la frontera, en el interior de Entre Ríos, interior de Corrientes, el norte de Uruguay, el centro de Brasil y que pertenecen en su mayoría a la población guaraní que ha emigrado. Un tercer grupo son aquellos que se encuentran en una situación intermedia entre ambas categorías, principalmente los indígenas que provienen de la región chaqueña.
Artigas va a lograr con todos ellos un complejo sistema de alianzas que le permiten lograr un gran apoyo en toda la región del Litoral.
Conclusión: en las provincias mencionadas de la región analizada se produce una amalgama muy heterogénea de grupos de diferentes procedencias étnicas y sociales que siguen a Artigas, muy diferente a lo que se consideran las clases populares de Buenos Aires y que le dan la aparente visión (según la historiografía clásica) de una situación anárquica, bárbara del Litoral argentino.
Entonces estos conflictos en algunos momentos toman una matriz de lucha interracial, no sólo contra los europeos, sino también contra los patricios, los blancos y los porteños.

Imágenes: Todo es Historia. Nº 480. Julio 2007. Director: Félix Luna.

¿QUIÉN ES?: RAÚL FRADKIN

Profesor de la Universidad Nacional de Luján y de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ha sido profesor invitado en varias universidades del país, de Francia y España. Es autor de La historia de una montonera. Bandolerismo y caudillismo en Buenos Aires, 1826 (Siglo XXI, 2006), y, junto a Juan Carlos Garavaglia, de Hombres y mujeres de la colonia (1992) y En busca de un tiempo perdido. La economía de Buenos Aires en el país de la abundancia, 1750-1865 (2005). Recientemente ha compilado el libro El poder y la vara. Estudios sobre la justicia y la construcción del Estado en el Buenos Aires rural (2007), y, junto a Jorge Gelman, Desafíos al orden. Política y sociedades rurales durante la Revolución de Independencia (2008).

19 jun. 2010

LOS SECTORES POPULARES Y LA REVOLUCIÓN RIOPLATENSE SEGÚN DI MEGLIO

El día 17 de junio en la Universidad Nacional de Luján de la Provincia de Buenos Aires, la División de Historia a cargo de Bibiana Andreucci, organizó un panel con motivo de la conmemoración del Bicentenario titulado "Los sectores populares y la revolución rioplatense", con la participación de Gabriel Di Meglio, Gustavo Paz y Raúl Fradkin.

Paz abordó la temática desde la región Norte de nuestro país, mientras que Fradkin lo hizo desde el Litoral y Di Meglio en relación a la sociedad porteña y la campaña.

A continuación exponemos la charla desde la óptica de Gabriel Di Meglio:

Todos sabemos que la Revolución de Mayo comienza en 1810 pero no sabemos cuándo termina. Su finalización depende de la temática abordada y de la óptica de quien la describe. Lo cierto es que todos coinciden en que los primeros diez años fueron de suma importancia para la causa revolucionaria porque es allí donde se dan las "Guerras de Independencia".
En todo este proceso surge en escena un sector social acallado desde tiempos remotos que son los sectores populares. No tenemos en la historia colonial antecedentes de manifestaciones públicas de la plebe de gran importancia y menos aún en la política. Pero a partir de Mayo de 1810 esta situación comienza a revertirse y el bajo pueblo comienza a formar parte de la escena política.
Sin embargo, sí podemos encontrar un antecedente inmediato durante la Primera Invasión Inglesa. Según Di Meglio, Halperin Donghi ya había manifestados en muchas oportunidades la importancia de la conformación de las milicias durante la defensa de la ciudad de Buenos Aires ante los ataques británicos.
Aunque la milicia existía desde hacía ya mucho tiempo, va a sufrir durante las Invasiones un cambio cualitativo y cuantitativo en su composición. Prácticamente de los 40.000 habitantes de Buenos Aires, el 20 por ciento formaba parte de las milicias, ya que comienza a incluir a toda la población masculina de aquel entonces, entre ellos, a los habitantes de la campaña bonaerense.
Entonces junto con la militarización de los vecinos de Buenos Aires comienza la participación política y pública de los sectores populares armados.
Otro elemento a tener en cuenta, es que los movimientos del pueblo comienzan a repetirse en un sitio muy especial: la Plaza de Buenos Aires, posteriormente conocida como Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo). Esto queda demostrado en la manifestación que se realiza para convocar a un Cabildo Abierto que exijía la renuncia del virrey Sobremonte considerado un cobarde por los habitantes de Buenos Aires debido a su huida hacia Córdoba durante el desembarco Inglés.
Se inaugura así una práctica que va a tener una larga trayectoria en nuestro país que es la Movilización a la Plaza de Mayo.
Es importante tener en cuenta que estas primeras experiencias se van a repetir en 1809, cuando los milicianos, especialmente el Regimiento de Patricios, exige la renuncia del virrey Liniers que era francés y que ejercía su cargo en el momento en el que Napoleón había invadido España desde 1808.
Entonces, los sectores populares llegan a la Revolución de Mayo con algunas experiencias efímeras pero de gran importancia.
La cuestión central es que durante los acontecimiento de Mayo de 1810, el bajo pueblo, es decir, todos aquellos grupos ajenos a la elite, no participa de manera determinante en la causa revolucionaria. Las fuentes no indican en ningún caso la participación masiva de la población.
Sin embargo, en el petitotrio del 24 de mayo que dará lugar a la formación de la Primera Junta de Gobierno el día 25 de mayo, están las firmas de quienes colaboraron en la formulación del mismo. Lo que se sabe es que el papel circuló por varias manos por las diferentes marcas de agua que dejaron sobre él, y existe dos firmas que son de gran importancia para comprender el vínculo con los sectores populares de aquellas jornadas de mayo... Éstas son las de French y Beruti (agitadores del momento) que dicen... "firmo por mí y por seiscientos más". Sabemos que en política los números se inflan bastante, pero es muy provable que los "agitadores" representaran a un grupo considerable de personas de bajos recursos.
A pesar de lo dicho anteriormente, la elite porteña no destaca en ningún momento que la participación popular sea un elemento a tener en cuenta en 1810, pero sí lo va a manifestar con gran preocupación años más tarde cuando el "pueblo" gane protagonismo.
Comienza a destacarse en aquellos años el Regimiento de Patricios. La tropa estaba compuesta por jornaleros y peones que representaban a lo más bajo del pueblo. Se llamaban así porque comprendían a los integrantes de la Patria, entendida ésta a Buenos Aires, ya que el sentimiento local estaba por encima de cualquier otro sentido de pertenencia. La Nación todavía no existía.
Si hasta la Revolución de Mayo la participación popular no fue decisiva, sí va a serlo a partir de su comienzo.
Poco tiempo pasó para que la Primera Junta de Gobierno comenzara a dividirse entre los Morenistas (radicales) y Saavedristas (moderados) en cuanto al sentido y continuación de la Revolución.
La cuestión esencial es... ¿cómo se resuelve un conflicto político cuando no hay una instancia superior para resolverlos?
Mientras los lazos con Europa se mantenían fuertes, los conflictos se resolvían -usando un anacronismo- haciendo lobby con España. Pero ahora que esos vínculos están rotos... ¿cómo se zanjan los conflictos?
Un grupo de la elite porteña consideró que la solución era mirar hacia abajo, es decir, hacia los sectores populares.
Comienza a ganar protagonismo las manifestaciones callejeras, como lo demuestra una movilización de sectores de los suburbios y de la campaña bonaerense en abril de 1811 donde se reclama una serie de medidas por medio de un petitorio, que no se firma porque la gente de poncho y chiripá era analfabeta. Una aclaración a lo antedicho es necesaria: en una sociedad preindustrial como la de Buenos Aires la ropa era muy cara. Entonces ésta marcaba claramente el estrato social al que cada uno de los habitantes pertenecía. Hay una pintura muy conocida de un británico en la que aparecen tres personas abrazadas durante las jornadas de mayo en la Plaza, una de ellas con levita y galera que represente a la elite porteña, otra de poncho que representa a los sectores más bajos y un artesano vestido con chaleco.
Los pobres en tierras bonaerenses, a veces usaban el poncho y nada debajo del mismo. De ahí proviene la expresión "descamisado" que luego sería utilizado por Perón y que tenía origen muchos años atrás de la Revolución ya que expresaba la situación de pobreza de algunos grupos que no tenían siquiera para comprarse una camisa.
¿Por qué estas personas se movilizaban por primera vez en 1811? La premisa básica del petitorio era: "hechen a los españoles de la ciudad". Esto provenía de un resentimiento del bajo pueblo por la posición social y económica alcanzada por los españoles en la Ciudad Portuaria. Resentimiento que no se había manifestado durante la Semana de Mayo, pero que ahora se potenciaba por el sentimiento de los criollos de que podían conseguir derechos que anteriormente eran imposibles de imaginar.
Lo que quedó como resultado de esta manifestación es la idea de que para que una postura política triunfe es necesario articular los sectores populares con una consigna atrayente para ellos que le de sentido a su accionar.
Ahí se abre una nueva práctica. Como este movimiento es exitoso se va a repetir. El paso al Primer Triunvirato y de ahí al Segundo triunvirato, y de éste al Directorio son ejemplos de la nueva situación social generada en 1810. La fórmula es: plebe en la plaza y tropas sosteniéndolas, triunfo seguro.
También surgen nuevas formas de participación popular. Las Fiestas Cívicas, que comienzan a celebrarse a partir de 1811 para conmemorar la Revolución (luego llamadas Fiestas Mayas). Allí todos los sectores sociales, con sus respectivas distinciones, estaban representados.
Otra nueva forma de participación popular comienza también en 1811, son los levantamientos o motines de tropas en contra de los altos mandos de las milicias. El más conocido de ellos, el Motín de las Trenzas, realizado por el Regimiento de Patricios, en contra de algunas medidas del Gobierno, entre ellas la de convertirlos en un ejército de línea, es decir, profesional. Las milicias únicamente se forman en períodos de enfrentamientos armados y luego se desarman por el simple hecho de que están formadas por vecinos que deben mantener a sus familias por medio del trabajo diario. En cambio, el ejército de línea implicaba abandonar las actividades para convertirse en militares profesionales, ya que era obligatorio y permanente.
En 1814-1815, cuando las Guerras de Independencia se hacen más complicadas, las levas comienzan a ser más fuertes y las voces se levantan en contra de esto. Ha quedado registrado en algunos documentos las quejas de las madres de los milicianos que eran obligados a formar parte del ejército regular.
Este y otros levantamientos se repetirán en varias oportunidade (23 veces) desde 1810 a 1842. Es aquí donde volvemos a la primer pregunta ¿dónde termina la Revolución? No lo savemos, pero comienza a apagarse las manifestaciones populares con la llegada de Rosas que implementa el "Régimen del Terror" en Buenos Aires y la Campaña.
La necesidad de la elite de crear un Orden va a llevar a éstos a negociar de alguna manera con los sectores populares, cosa que puede verse claramente con el Federalismo Rosista. Rosas sabía que no podía gobernar sin el consentimiento de la plebe. Los sectores populares vuelven a escena después de Caseros, pero nunca con la intensidad que lo hizo en los primeros años del proceso revolucionario.

Como conclusión podemos afirmar que es imposible comprender las movimientos populares de la primera mitad del siglo XX si no recurrimos a los sucesos de Mayo y vemos el origen del vínculo poder-pueblo que comienza a formularse a partir de 1810.
Poncho de Juan Manuel de Rosas: Historia Integral de la Argentina. Félix Luna. La Nación. Volumen 1. Fascículo 34. Pág 405.
Miliciano porteño: Historia Integral de la Argentina. Félix Luna. La Nación. Volumen 1. Fascículo 18. Pág 212.