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21 ene. 2011

GENOCIDIO EN ARGENTINA: 24 DE MARZO DE 1976

El autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” se inició el 24 de marzo de 1976, cuando una junta militar integrada por los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, y que nuestro país recuerda como el último golpe de estado de nuestra historia.

Pero…… ¿qué es un Golpe de Estado?

Un Golpe de Estado es la usurpación ilegal y violenta del poder de una nación que tiene como consecuencia un cambio de gobierno. Es llevado a cabo por una persona o minoría de ellas perfectamente organizada que actúa de acuerdo a un plan trazado previamente con minuciosidad, con rapidez y eficacia para lograr el fin perseguido. Los participantes suelen tener control sobre elementos estratégicos de las fuerzas armadas y de la policía y, para asegurar el triunfo de su acción, intentan hacerse con el de los medios de comunicación.

¿Y quién gobierna?

Los gobiernos surgidos de un Golpe de Estado se denominan mayoritariamente dictaduras y están a cargo de un dictador que son aquellos, gobernantes que han asumido de una forma absoluta todo el poder del Estado, incumpliendo el sistema democrático de representación.

Entonces ¿Qué pasó en nuestro país el 24 de marzo de 1976?

Como dijimos anteriormente los militares argentinos, o mejor dicho, un sector de ellos, atacaron nuestro sistema democrático y desataron la represión más feroz de nuestra historia, violando sistemáticamente los derechos humanos con el fin de imponer profundas y drásticas transformaciones en la economía, la sociedad, la política y la cultura argentina.

¿Por qué lo hicieron?

Es cierto que el país no estaba bien. Había inflación, crisis sindical, violencia y una sensación de ingobernabilidad absolutamente real. Pero lo que se iniciaba esa fatídica madrugada sería peor. Asumía el control del país una Junta de Comandantes en Jefe integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti.

Esta etapa significó, entre otras cosas, disolución de los partidos políticos y del Congreso, anulación de la libertad de prensa y expresión, reemplazo de la Corte Suprema de Justicia, supresión de toda actividad política y sindical, entrega económica. Y, fundamentalmente, muerte para todos aquellos que no acataran las órdenes de los dictadores.

Comenzaba el mayor genocidio de la historia nacional. El terrorismo de Estado ocupaba los sillones. El plan de exterminio estaba en marcha. La Argentina, los argentinos, nunca más serían los mismos.